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Un capítulo nebuloso: Las negociaciones secretas con Alejandro Castro Espín y las mentiras sobre el espía Snowden

Un curioso episodio de las negociaciones secretas entre Obama y Raúl Castro sobre canje de prisioneros y restablecimiento de las relaciones diplomáticas pone en la picota pública la historia oficial en Estados Unidos de que el experto en seguridad informática y espionaje Edward Snowden huyó a Rusia para cobijarse al amparo de Vladimir Putin.

El Consejero Adjunto de Seguridad Nacional para Comunicaciones Estratégicas del presidente Barack Obama, Ben Rhodes, reveló en sus memorias cómo había presionado a su interlocutor en aquellas negociaciones, el Coronel Alejandro Castro Espín, primogénito de Raúl Castro, para que el gobierno cubano negara visado de tránsito a Snowden, varado en Moscú luego de haber filtrado a la prensa documentos secretos sobre programas de vigilancia masiva operados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos.

Al negarle Cuba la visa en tránsito, Snowden tuvo que arrear 39 días en la sección de tránsito del aeropuerto internacional Sheremetyevo (Moscú), adonde había arribado el 23 de junio de 2013 desde Hong Kong. Al cabo logró asilo temporal por un año y siguió la rima con permiso de residencia por tres años, que renovó. En octubre de 2020 consiguió el permiso de residencia permanente.

Así lo dijo RhodesAl ser entrevistado para el podcast Pod Save the World, por el exvocero de Obama, Tommy Vietor, el 15 de febrero de 2017, Rhodes insinuó que Snowden sería un agente de los más grandes rivales de Estados Unidos, porque escapó primero a China y después a Rusia en busca del amparo de Putin.

Sólo que como lo escrito queda y las palabras vuelan, al dar a imprenta sus memorias Rhodes no se acordaba de esta conversación con Vietor y acabó por desmintirse a sí mismo afirmando que Snowden viajó a Rusia con intención de seguir a Cuba en tránsito hacia Venezuela para obtener asilo. Este propósito se malogró por la gestión del propio Rhodes a través del Coronel Castro Espín.

Snowden tampoco escapó a China, sino a Hong Kong. Aun siendo territorio de China, este enclave diametralmente opuesto al régimen del Partido Comunista Chino no puede manipularse para rebajar a Snowden como traidor. Su destino final no era Venezuela, sino Ecuador o Bolivia, como había revelado Snowden en Hong Kong al periodista Glenn Greenwald, luego de denunciar los programas clandestinos de vigilancia electrónica masiva de la NSA.

Así que Snowden no huyó a Rusia para refugiarse bajo el paraguas de Putin, como pregonaron por años el propio Rhodes, Hilaria Clinton, Susan Rice y otros funcionarios de la administración Obama. Al dar cuenta en sus memorias de su gestión personal con el hijo de Raúl Castro para mantener a Snowden retenido en Moscú, Rhodes desacreditó sin remedio aquel pregón mediático.

Así lo escribió RhodesRhodes publicó sus memorias The World as It Is [El mundo tal como es] con la editorial Random House en 2018. Aquí valoró la denegación de visado de tránsito a Snowden como indicio crucial de que Raúl Castro estaba realmente interesado en restablecer relaciones con Washington.

Según Rhodes, en el verano de 2013 hizo un aparte con el Coronel Castro Espín para recordarle que el gobierno cubano había manifestado su disposición a concederle a Obama “espacio político” con el fin de que pudiera tomar medidas tendientes a normalizar las relaciones, pero que si Cuba dejaba entrar a Snowden “ese espacio político desaparecería”.

A poco de largar esta advertencia a Castro Espín, Rhodes se enteraría por el periódico ruso Kommersant que la cancillería cubana reculaba en su decisión previa de conceder visa de tránsito a Snowden y solicitaba al Kremlin cancelar la reservación de su asiento en avión de Aeroflot con destino a La Habana. Rhodes anotó que esta movida del gobierno de Cuba era un claro mensaje de que Raúl Castro había tomado en serio el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Para los funerales de Nelson Mandela, en diciembre de 2013, Raúl y Obama estrechaban sus manos por vez primera; para diciembre de 2016, Rhodes asistía como representante oficial de USA a los funerales de Fidel Castro.

La mentira seminalEl 6 de junio de 2013, Greenwald lanzó en la edición estadounidense del periódico británico The Guardian la primera piedra contra la vigilancia electrónica masiva del gobierno estadounidense: “NSA collecting phone records of millions of Verizon customers daily” [La NSA está recopilando diariamente el historial telefónico de millones de clientes de Verizon]. La serie de artículos basados en los documentos aportados por Snowden merecería el Premio Pulitzer (2014) por Servicio Público.

Snowden dio testimonio de que se había decidido a soltar por fin la información que tenía tras escuchar cómo James Clapper, Director de la Oficina de Inteligencia Nacional (DNI), mentía descaradamente bajo juramento, el 12 de mayo de 2013, al Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos.

El senador Ron Wyden (D-Oregón) preguntó a Clapper: “¿Recopiló la NSA algún tipo de información sobre millones o cientos de millones de ciudadanos estadounidenses?” Clapper respondió: “No, señor (…) No a sabiendas. Hay casos en que pudo recolectarse inadvertidamente, quizás, pero no deliberadamente”.

Tal como Snowden puso a Clapper en la picota pública, Rhodes dejó expuesto en sus memorias al gobierno de Raúl Castro por propiciar que, bajo presión de Washington, Snowden quedara retenido en Moscú.

Y con esta revelación se vino abajo la historia oficial sobre Snowden como protegido de Putin.

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